Tatuajes extremos

Dos de las variedades más extremas en tatuajes son: el tatuaje de lengua y el más reciente tatuaje de ojos, ambos de aplicación muy dolorosa y resultados inciertos.

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El arte del tatuaje tiene muchos adeptos y adopta cada día nuevas y más extremas variantes. Dos de las variedades más extremas en tatuajes son: el tatuaje de lengua y el más reciente tatuaje de ojos, ambos de aplicación muy dolorosa y resultados inciertos.

El tatuaje en la lengua:

Uno de los sitios más extremos para realizar un tatuaje es, sin lugar a dudas, la lengua. Este órgano contiene importantes terminales nerviosas, lo que intensifica el dolor que el procedimiento infringe en quien se somete a él.

Practicarse un tatuaje de este tipo siempre implica un riesgo, pues, si bien los pigmentos empleados son hipoalergénicos, siempre pueden existir excepciones a ello. Pero debido a las limitaciones que la propia coloración de la lengua impone, los colores más utilizados en estos tatuajes son el negro y los tonos oscuros, para que el diseño pueda apreciarse.

Otras limitaciones que ofrecen los tatuajes en la lengua, están en la textura de la misma, ya que impide que los tatuajes tengan una gran definición. Además, está el inconveniente de la irrigación sanguínea y la saliva, que tienden a aclarar los tatuajes paulatinamente.

Este tatuaje es permanente, ya que las técnicas de remoción de tatuajes son demasiado agresivas para la zona.

Los cuidados posteriores al procedimiento deben extremarse en la lengua, ya que es una zona proclive a las infecciones. Los primeros días, la inflamación puede ser muy molesta y deben pasar unos cuantos días, antes de que se puedan ingerir alimentos sólidos.

El tatuaje en los ojos:

El tatuaje en los ojos es el más extremo por el momento. Este procedimiento implica serios riesgos para la salud.

El tatuaje debe practicarse en un ambiente estéril por parte de personal altamente calificado, para evitar la pérdida de la vista o alguna otra complicación.

El procedimiento  se basa en el tatuaje cosmético de córnea, que se emplea con fines estéticos para ocultar cicatrices ocasionadas por un trauma ocular (magulladura, laceración, quemadura, etc.). La técnica es muy peligrosa y puede ocasionar infecciones, perforación y hemorragias oculares. Consiste en la inyección del pigmento en la zona de la esclerótica (parte blanca). Para este procedimiento se requieren aproximadamente cuarenta inyecciones de pigmento, para obtener un resultado apreciable.

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